Seguridad · Guía 2026
Dónde colocar la alarma y sus sensores: la guía que vale para cualquier marca
Dónde va la central (y por qué lejos de la puerta), qué accesos llevan contacto de verdad, la altura y orientación del detector de movimiento, los dos papeles de la sirena, el teclado sin miedo, los 5 errores típicos y el plano según tu vivienda. La guía de colocación que ningún fabricante escribe, válida para cualquier marca.
Resumen
La colocación decide más que la marca: cuatro o cinco piezas bien situadas protegen más que diez mal repartidas. Las reglas: la central, interior, oculta y lejos de la entrada (que el retardo no la regale); contactos en la puerta principal y en todos los accesos alcanzables (el error típico es proteger solo la principal); el detector de movimiento a 2-2,4 m, en esquina, cubriendo el paso obligado, y jamás frente a ventanas, calor o la zona de la mascota; la sirena exterior alta, visible e inaccesible, y la interior céntrica; y el teclado junto a la puerta de uso diario — puede estar a la vista, porque el teclado no es la central —. Remata siempre con el simulacro: armar, provocar un salto y verificar que el aviso llega. Abajo, la chuleta pieza a pieza, los 5 errores típicos y el plano según tu vivienda.
- Principio rector: accesos reales + paso obligado. Por ahí entra y por ahí cruza.
- La pareja correcta: teclado accesible junto a la puerta + central oculta y lejos.
- Contactos también en trasera, terraza, galería, trastero y garaje comunicado.
- PIR: 2-2,4 m, esquina, paso obligado; ni ventanas, ni radiadores, ni mascota.
- Sirena exterior = disuasión permanente; interior = aturdir; ambas con autodesconexión.
- El simulacro final no es opcional: es lo que convierte piezas sueltas en sistema.
Hay una verdad incómoda que ningún vendedor te dirá: una alarma mediocre bien colocada protege más que una alarma excelente mal colocada. La marca importa, pero la posición decide. Y sin embargo, la colocación es el gran hueco de la documentación: cada fabricante explica su kit, ninguno explica tu casa.
Esta guía cubre ese hueco y vale para cualquier sistema — de los 59 que hemos documentado, del kit de 60 euros al profesional —, porque la física de un robo es la misma para todos: se entra por un acceso, se cruza un paso obligado, se busca el valor. Colocar bien una alarma es simplemente poner sensores en ese recorrido.
Vamos pieza a pieza, con los errores típicos y el plano según tu tipo de vivienda.
El principio rector: accesos reales + paso obligado
Antes de atornillar nada, piensa como quien entra. Todo robo tiene dos momentos vigilables: la entrada (una puerta o ventana concreta) y el tránsito (el pasillo o salón que hay que cruzar para llegar a algo que robar). De ahí la fórmula que ordena toda la guía: contactos de apertura en los accesos reales + detección de movimiento en el paso obligado.
¿Qué es un acceso «real»? Todo el que se alcanza sin escalera: la puerta principal, sí, pero también la trasera, la terraza, la galería, la ventana del patio de luces, el trastero y el garaje comunicado. ¿Y el paso obligado? El punto por el que se cruza entre por donde se entre: en un piso, casi siempre el pasillo o el salón. Un solo detector ahí vigila, de rebote, todas las entradas que no tienen sensor propio.
Cada pieza en su sitio
La central: escondida y lejos de la puerta. Es el cerebro y el único punto cuya destrucción mata el sistema, así que se protege con distancia y discreción: un pasillo interior, un mueble del salón alejado del acceso, un dormitorio. La razón tiene nombre técnico: el tiempo de retardo. Si la central está a la vista nada más entrar, un intruso decidido puede arrancarla en esos segundos, antes de que transmita. Lejos y oculta, el retardo juega para ti. Requisitos prácticos: cobertura comprobada en el punto elegido (WiFi o móvil — en casas sin internet, la señal manda, como contamos en la alarma sin internet), enchufe si lo necesita, y tamper antiarrancamiento activado.
Los contactos de apertura: donde se entra de verdad. Imán en la hoja, sensor en el marco (o al revés según modelo), bien alineados y a menos de la distancia máxima que indique el fabricante. El criterio de reparto ya lo tienes: todos los accesos alcanzables, no solo la puerta bonita. Y una advertencia de convivencia: no pongas contacto (o configúralo en zona nocturna aparte) en la puerta que abres a diario para ventilar: una alarma que salta cada mañana con el café acaba sin armarse nunca.
El detector de movimiento: el vigilante del paso obligado. A 2-2,4 metros, en esquina, cubriendo el tránsito. Y la lista negra que ya conoces de nuestra guía de falsas alarmas: ni frente a ventanas y cristaleras, ni cerca de radiadores o rejillas de clima, ni apuntando a cortinas o a la autopista del gato. Con mascota, detector pet-immune y obediencia ciega a la altura del fabricante — el detalle, en alarmas con mascotas —.
La sirena: dos papeles, dos sitios. La exterior es disuasión y aviso al barrio: fachada, alta e inaccesible (si se llega con una silla, se llega con un martillo), visible desde la calle — es un cartel permanente que trabaja gratis las 24 horas —. La interior aturde: céntrica, en el pasillo, nunca amortiguada dentro de un mueble. Ambas con autodesconexión a 1-3 minutos configurada: proteger sin convertirte en la alarma del vecino que no para.
El teclado: accesible sin miedo. Junto a la puerta de uso diario, a altura de interruptor. Puede estar a la vista porque el teclado no es la central: destrozarlo no detiene un aviso que la central, lejos y escondida, ya ha lanzado. Esa pareja — teclado accesible, central oculta — es la arquitectura correcta; al revés, es un regalo.
Los 5 errores que vemos una y otra vez
Fíjate en el patrón: ninguno de los cinco es un error de producto. Son errores de colocación y de convivencia, los dos factores que ningún catálogo menciona. Y el quinto es el más traicionero, porque no facilita un robo: hace algo peor, que es conseguir que dejes de armar la alarma. Una alarma incómoda es una alarma apagada, y una alarma apagada es dinero tirado.
El plano según tu vivienda
- Piso intermedio: el caso sencillo. Contacto en puerta principal, PIR en el pasillo o salón (paso obligado), contacto en la galería o terraza si son alcanzables desde patios. Tres o cuatro piezas y está cubierto. Si es de alquiler, todo con adhesivo: la guía específica está en alarma en piso de alquiler.
- Bajo o primero: aquí las ventanas son puertas. Contacto en todas las accesibles, valora detectores de cortina en los huecos más expuestos, y sirena exterior visible: en un bajo, la disuasión previa vale doble.
- Chalet o adosado: dos capas. Interior como un piso (accesos + paso obligado) y perímetro: contactos en todas las puertas de fachada, PIR o cortina en porches y zonas de escalada fácil, sirena exterior alta. Si hay mucho valor, es el escenario natural de la central receptora y la videoverificación — el porqué, en alarma o cámaras —.
- Casa de pueblo o segunda residencia: misma lógica que el chalet, con la capa extra de comunicaciones (celular 4G, cobertura comprobada) que ya tienes en su guía propia.
- Negocio o local: la colocación te la marca en parte la normativa: según tu actividad necesitarás un grado de seguridad certificado con requisitos concretos de instalación — explicado en grados UNE-EN 50131 —.
El remate: pilas, nombres y simulacro
Tres gestos finales que separan una instalación de un sistema. Uno: renombra cada sensor con un nombre claro («PIR salón», «contacto galería»): el día que algo salte, sabrás qué y dónde en un segundo. Dos: apunta la fecha de instalación de las pilas y su frecuencia de cambio: la pila agotada es la avería más tonta y más común. Tres: el simulacro completo: arma, entra provocando el salto, comprueba sirena y aviso en el móvil (y en la central, si la tienes). Diez minutos que verifican de golpe colocación, cobertura, configuración y contactos.
Y a partir de ahí, la mejor noticia: la colocación se hace una vez. Bien hecha, tu alarma trabajará años sin pedirte nada más que un cambio de pilas y un simulacro de vez en cuando. El cómo se usa cada sistema concreto — códigos, zonas, apps, trucos — lo tienes, modelo a modelo, en nuestra hemeroteca de manuales: la guía de hoy te dice dónde va cada pieza; tu manual, cómo se le saca todo el partido.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se coloca la central de la alarma?
En un punto interior con buena cobertura (WiFi o móvil, según tu sistema), discreto pero no inaccesible para ti, y sobre todo LEJOS de la puerta de entrada: si la central está a la vista nada más entrar, un intruso puede intentar arrancarla o destrozarla durante el tiempo de retardo, antes de que llegue a transmitir el aviso. Un pasillo interior, un mueble del salón alejado del acceso o un dormitorio funcionan bien. Comprueba la señal en el punto elegido antes de fijarla, déjala cerca de un enchufe si lo necesita, y activa la protección antiarrancamiento (tamper) si la tiene. En casas sin internet, el punto con mejor cobertura móvil manda sobre cualquier otra consideración.
¿A qué altura se pone el detector de movimiento?
La regla general del sector es entre 2 y 2,4 metros, en una esquina de la estancia, orientado hacia el interior y cubriendo el paso obligado (la zona que un intruso tiene que cruzar sí o sí, como el pasillo o el salón). A esa altura el detector ve por encima de los muebles y abarca bien la habitación. Igual de importante es el dónde no: nunca frente a ventanas o cristaleras (sol y calor lo confunden), lejos de radiadores, chimeneas y rejillas de climatización, y sin apuntar a cortinas o zonas por donde salte la mascota. Cada modelo tiene su altura óptima exacta en su manual: consúltala, porque los detectores con inmunidad a mascotas son especialmente sensibles a colocarse mal.
¿Pongo sensores en todas las ventanas o solo en la puerta?
El error más común es proteger solo la puerta principal, cuando una parte importante de los robos entra por ventanas y accesos secundarios. El criterio correcto es por accesibilidad: contacto de apertura en la puerta principal y en TODOS los accesos alcanzables sin escalera (puertas traseras, terraza, galería, ventanas de patios interiores, bajos y primeros). Las ventanas altas de un piso intermedio no suelen necesitar contacto propio: las cubre el detector de movimiento interior. Y no olvides los accesos que nadie recuerda: trastero, garaje comunicado con la vivienda y la puerta de servicio. La combinación eficiente es contactos en accesos reales + movimiento en el paso obligado.
¿Dónde se coloca la sirena: dentro o fuera?
Las dos tienen papel distinto. La sirena exterior es sobre todo disuasión y aviso al vecindario: va en fachada, alta (fuera del alcance de un brazo o una silla), visible desde la calle, y con su antiarrancamiento activo; una sirena exterior visible es también un cartel permanente de casa protegida. La sirena interior tiene otro trabajo: aturdir al intruso dentro (110-120 dB en un pasillo son insoportables) y confirmarte los armados; colócala céntrica, en el pasillo o zona de paso, nunca dentro de un mueble que la amortigüe. Si tu kit solo trae una y vives en piso, la interior bien colocada cumple; en chalet, la exterior gana peso. Y recuerda configurar su autodesconexión (1-3 minutos) para cumplir la normativa de ruido.
¿Dónde pongo el teclado o el lector para armar y desarmar?
Cerca de la puerta por la que entras y sales cada día, a la altura de un interruptor (1,2-1,5 m), de modo que puedas desarmar cómodamente dentro del tiempo de retardo sin correr por la casa. Ojo al matiz de seguridad: el teclado cerca de la puerta está bien porque el teclado no es la central: aunque un intruso lo destroce, la central (que está lejos y escondida) ya ha lanzado el aviso. Por eso la pareja correcta es teclado accesible + central oculta, y nunca al revés. Si usas mandos, apps o llaveros, el teclado pierde protagonismo, pero sigue siendo útil como plan B y para invitados con código propio.
Tengo mascota: ¿cambia la colocación de los sensores?
Cambia sobre todo la del detector de movimiento. Usa detectores con inmunidad a mascotas (pet-immune), respeta escrupulosamente la altura y orientación que indique el fabricante (es donde la inmunidad funciona de verdad), y no apuntes el detector a los muebles altos por donde el gato salta a la altura del haz, ni a la zona donde duerme el perro. Alternativas si aun así hay saltos: bajar la sensibilidad, usar detectores de cortina que vigilan solo puertas y ventanas en vertical (la mascota no los cruza), o dejar una zona de la casa sin cobertura de movimiento para el animal al armar. El detalle completo está en nuestra guía de alarmas con mascotas.
¿Qué zonas de la casa hay que cubrir sí o sí con un kit básico?
Con presupuesto limitado, el orden de prioridad es este: 1) contacto en la puerta principal (el acceso más usado en robos de piso); 2) detector de movimiento en el paso obligado (pasillo o salón: por ahí cruzará entre por donde entre); 3) contactos en los accesos secundarios alcanzables (trasera, terraza, galería); 4) sirena bien colocada; 5) segundo detector de movimiento solo si la vivienda tiene dos zonas de paso independientes. Con cuatro o cinco piezas bien situadas cubres más que con diez mal repartidas: en colocación, la posición gana a la cantidad. El plano exacto para tu tipo de vivienda lo tienes en la guía, y el de tu modelo concreto, en su manual.
¿La instalo yo o llamo a un profesional?
Los kits autoinstalables actuales están diseñados para que cualquiera los monte en una tarde: sensores con adhesivo o dos tornillos, emparejamiento por app y esta guía para la colocación. Hazlo tú si tu caso es estándar (piso o casa normal, sin obra, sin certificado requerido). Llama a un profesional si necesitas grado de seguridad certificado (obligatorio en muchos negocios y exigido por algunas pólizas), si la vivienda es grande o complicada (muros gruesos que se comen la señal, varias plantas, perímetro exterior), o si quieres conexión a central receptora con instalación certificada. Y sea quien sea quien instale: el simulacro final (armar, provocar un salto, verificar el aviso) no es opcional. Es lo que convierte piezas en sistema.
¿Dudas con la colocación en TU casa?
Te ayudamos a situar cada pieza con criterio
Cuéntanos cómo es tu vivienda (piso, bajo, chalet, segunda residencia) y qué sistema tienes o quieres, y te orientamos sobre el reparto de sensores que de verdad protege. Sin marcas pagando por salir.
Pedir presupuesto gratisReferencias
- Manuales de instalación de los principales sistemas del mercado (alturas, distancias de imán, orientación de detectores y requisitos de fijación), recopilados en nuestra vertical de manuales.
- Buenas prácticas del sector sobre colocación de detectores PIR (altura de 2-2,4 m, orientación, distancia a fuentes de calor y luz) y sobre protección de la central (tiempo de retardo y tamper).
- Normativa de ruido aplicable a sirenas exteriores (autodesconexión), desarrollada en nuestra guía de la alarma del vecino.
- Norma UNE-EN 50131 y requisitos de instalación por grado de seguridad, desarrollados en nuestra guía de grados.
- Guías propias relacionadas: por qué salta la alarma sola; alarmas con mascotas; alarma o cámaras; la alarma sin internet; alarma en piso de alquiler; la alarma del vecino no para de sonar; grados UNE-EN 50131; hemeroteca de manuales.
Contenido informativo verificado a julio de 2026. Para instalaciones con grado certificado o conexión a central receptora, la colocación final corresponde a la empresa de seguridad autorizada.
